miércoles, 17 de octubre de 2012

Hadmelo.

Aquí mismo, en la entrada de tu casa, en pleno armario con la ropa de tus padres, pero ámame. 
Primeros 5 minutos encima de tí, tocando tu pecho para sentir tu latir. A los 5 minutos ya encima de la mesa, con el whisky derramado y yo mirando como bobo tus lunares. 
-Hazmelo lento, no tengo ninguna prisa en irme, yo te siento- Le dije.
-Tranquilo, el amor es para toda la vida, este amor será eterno- Me dijo.
Le agarré fuerte y le dije que tenía miedo, que no sabía como podría salir esto. Le dije que yo, era de la mano de Dios todavía, que a mi no me había tocado otro hombre sin sentir ahora lo que siento.
El me miró con lágrimas en los ojos, y no paro de decirme que me amaba en cada orgasmo que salía de mi boca.
Cuando abría las persianas de los ojos, era como si yo viera la luna en sus ojos. Demasiado bellos.
Fue la entrega más maravillosa que hice, me dijo que había sido lo más maravilloso del mundo, que fue la mejor entrega de su vida ( y eso que tubo etapa de flor en flor). Le cogí de su espalda y le dije que si me regalaba su amor, yo le daba mi vida.
Así fue, hasta que, escondió su amor por mí, yo lo buscaba y el se largó con mi vida.

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