No todas las personas son las mas ricas, ni tienen las mejores sonrisas, o ni son felices, o no tienen madres como la que da cada hijo de ejemplo a seguir.
Muchas madres son más perfectas que otras y no por esto quiero decir que mi madre lo sea, ella no es perfecta para el mundo, pero para mi sí. No importa que no sea perfecta, es más no lo es, ella comete errores, con lo que conlleva a decir que tiene la mejor personalidad del mundo y para mi, eso es perfecto.
Me gusta levantarme cada día y ver como me dice - ya son horas- o - Buenos días curri- todo es lo más mágico del mundo. Amo cuando se ríe, cuando sonríe de esa manera tan especial que hace que el mundo parezca menos malo y que mi corazón esté menos triste. Amo cuando me canta los días de novelas, cuando se inventa canciones con las que acabamos haciendo carreras al baño porque ninguna aguanta el mearse de la risa. El dormir con ella, que aunque ronque, si, no voy a decir que no, pero es una señal de que está viva, de que ella duerme y yo duermo tranquilo.
La manera de los consejos, las emociones que vivimos desde los 17 años y 9 meses de embarazo que llevo con ella. Los llantos, los abrazos, las pequeñas peleas que acabamos tirandonos peluches uno al otro, los tipicos momentos de tabaco en el que cuando estás triste hablas con ella y te hace una linea de meta mejor. Ella. Ella misma que da esa alegría a la vida, el momento de seguir luchando cada día, los momentos en los que yo la pido algo y ella sabe que con un sí, me da la vida.
Aunque yo sea cobarde disfrazado de valiente y aunque tú seas una valiente disfrazada de madre, eres el ejemplo a seguir de mi vida.
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